Una nueva ola de COVID-19, impulsada por las subvariantes ómicron Nimbus (NB.1.8.1) y Stratus (XFG), está provocando un aumento gradual de casos a nivel mundial, con un impacto notable en la población infantil. Según el Dr. Süleyman Alpar, del Hospital Memorial Bahçelievler, el brote actual se presenta predominantemente como una infección de las vías respiratorias superiores, con síntomas muy similares a los de la gripe estacional. La variante Nimbus se distingue especialmente por un dolor de garganta excepcionalmente intenso, similar a una cuchillada.
Datos de la Organización Mundial de la Salud y de Estados Unidos indican un aumento en la positividad de las pruebas y las visitas a urgencias entre los grupos vulnerables, especialmente en niños de 0 a 4 años, coincidiendo con el inicio del curso escolar. A pesar de este aumento de casos, las tasas de hospitalización y mortalidad se han mantenido bajas. Debido a la importante superposición de síntomas con otros virus respiratorios, las directrices internacionales enfatizan la necesidad de la confirmación diagnóstica mediante PCR o pruebas rápidas de antígenos, en lugar de basarse únicamente en la presentación clínica. Se recomienda especial precaución y dosis de refuerzo de la vacuna para niños con enfermedades crónicas o sistemas inmunitarios comprometidos.
