Una advertencia desde la costa: El peligro de las medusas “muertas”
Uno de los datos biológicos más sorprendentes e importantes sobre las medusas es que su capacidad de picar no termina al morir. Los nematocistos de sus tentáculos pueden permanecer activos y capaces de dispararse mucho después de que la medusa haya llegado a la orilla y haya muerto.
Esto significa que tocar una medusa en la playa, incluso una que parezca muerta hace tiempo, puede provocar una picadura completa y dolorosa. El mecanismo de activación de los nematocistos es una reacción automática a nivel celular a la presión y a señales químicas; no requiere que la medusa esté viva para funcionar.